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Aprende a tocar el saxofón sin destrozar la vida a los vecinos

Aprende a tocar el saxofón sin destrozar la vida a los vecinos

Por Joel Dalmau | Noelia Núñez | 17-11-2019

Joel Dalmau

Joel Dalmau

Reportero El Futuro es Apasionante

Si por un imposible pliegue espacio temporal, Charlie Parker, el genial saxofonista de jazz, el tipo maldito que murió con 34 años después de levantar una de las obras más relevantes de la historia del género, el músico loco que hizo suspirar por igual a Jack Keruac y a Julio Cortázar (El perseguidor es, tal vez, uno de los mejores cuentos sobre el sufrimiento de los artistas ante el vacío de la creación que jamás se hallan escrito). Si se produjera esa traslación en tiempo y espacio, decimos, y Parker alquilara un piso contiguo al del lector de este texto, seguramente acabaría odiándole. Y no solo a Charlie, por tratarse de un intérprete de bebop. Pasaría lo mismo con el maestro del free jazz John Coltrane, otro gigante del saxofón al que también desearías denunciar antes de una semana. Y ocurre también -esta vez ya sin inventarse excusas propias de la ciencia ficciónV- con Ramón Mañas, músico e ingeniero catalán. A diferencia de Coltrane o Parker, él no ha entrado todavía en el terreno de la leyenda pero sí que puedes encontrártelo en un portal con las cajas de la mudanza. Mañas es ingeniero de sonido… y saxofonista; por eso es consciente de dos características inherentes a su instrumento: puede reventar muchas siestas o descansos vecinales, y viajar con él es un engorro por su peso y volumen.

Después de darle muchas vueltas, tener un pequeño encontronazo con la policía de Berlín (ciudad en la que vivía) por ensayar a horas intempestivas y entrevistarse con más de 50 saxofonistas para constatar que todos compartían idénticos problemas, Mañas echó mano de sus conocimientos de ingeniería para idear el Travel Sax, un pequeño saxo electrónico que incorpora tecnología bluetooth y conexión USB para poder utilizarlo con auriculares. El original instrumento mide tan solo 22 centímetros y pesa 300 gramos e incorpora una batería de litio que le otorga seis horas de autonomía, por lo que transportarlo y practicar en cualquier sitio deja de ser un problema. Financiado a través de Kickstarter, Travel Sax es mucho más que un instrumento pequeño, versátil y con capacidad parta sonar como un saxofón profesional. Además, gracias a una aplicación móvil, los músicos pueden grabar sus interpretaciones y también practicar diferentes rutinas, ya seas un aficionado que da sus primeros pasos o un instrumentista virtuoso. A este segundo grupo pertenece Llibert Fortuny, uno de los músicos de jazz más reconocidos en nuestro país, y también uno de los primeros que se han enamorado del Travel Sax y que ha ayudado a su difusión y desarrollo. Joel Dalmau ha estado con él y con Mañas para conocer esta pequeña maravilla que habría conquistado al mismísimo Charlie Parker (y seguro le habría evitado algún disgusto).

Entrevista y edición:  Joel Dalmau | Noelia Núñez | Ainara Nieves
Texto: José L. Álvarez Cedena