APLICACIONES, COMUNICACIóN, TECNOLOGíA

Así aprenden idiomas las máquinas para ser nuestros traductores

Así aprenden idiomas las máquinas para ser nuestros traductores

Por Zuberoa Marcos | Maruxa Ruiz del Árbol | 13-05-2018

Michael Tjalve

Michael Tjalve

Responsable innovación Inteligencia Artificial en Microsoft

En alguna ocasión todos hemos oído -incluso hemos pronunciado- la frase “yo no hablo con una máquina”, entonada con cierta indignación y gran displicencia cuando un contestador automático responde a una llamada telefónica. Sin embargo ese hablar con inteligencias no humanas se va a hacer cada vez más frecuente y contar con las máquinas en nuestros procesos comunicativos resultará, en muy poco tiempo, inevitable.
Michael Tjalve, responsable de innovación de Inteligencia Artificial de Microsoft, cree que “el reconocimiento de la voz es un reto grande y muy importante” porque de él depende que consigamos comunicarnos de forma natural con nuestros dispositivos: “La gente habla de forma diferente cuando lo hace con una persona y cuando lo hace con un asistente digital, por ejemplo”.

Uno de los principales desafíos que afronta actualmente Tjalve es la posibilidad de traducir de manera simultánea una conversación entre dos personas con la intermediación de un software. El proceso es complejo puesto que requiere de varios pasos realizados a una gran velocidad: el primero es el de reconocimiento de la voz, después la conversión de lo que se ha dicho en texto para ser traducido, y por último hay que sintetizar la voz en el idioma de destino. Tres tecnologías “imperfectas” según Tjalve de las cuales depende que el resultado final sea convincente.

Los procesos de aprendizajes lingüísticos, con sus peculiaridades en cuanto a diferentes acentos, giros idiomáticos y construcciones gramaticales, nunca son sencillos. De ahí que conseguir que una inteligencia artificial aprenda un idioma para posteriormente servirnos como traductor es una posibilidad cierta pero compleja. De momento, uno de los grandes avances que se han conseguido con las inteligencias artificiales conversacionales es que sea posible hablar con un bot de una forma fluida. Esta posibilidad permite, por ejemplo, practicar un idioma que no es el nuestro y abre las puertas a una democratización del conocimiento, ya que ya se puede practicar una lengua desde cero con la ayuda de un ordenador o un teléfono móvil. Ludwig Wittgenstein, filósofo y matemático austriaco, uno de los pensadores más relevantes del siglo XX, aseguraba que “los límites de mi lengua son los límites de mi mundo”; también en esto -si somos inteligentes- las máquinas podrán ayudarnos a superar esos límites.

Edición:  Maruxa Ruiz del Árbol, Cristina del Moral
Texto: José L. Álvarez Cedena