TECNOLOGíA

Así es la hacker malagueña que trabaja para el gobierno de Estados Unidos

Así es la hacker malagueña que trabaja para el gobierno de Estados Unidos

Por Azahara Mígel, Douglas Belisario | 28-08-2018

Soledad Antelada

Soledad Antelada

Responsable de seguridad del Berkeley Lab

El nombre de Soledad Antelada apareció en 2016 en la lista de los latinos más influyentes en el mundo de la tecnología publicada por CNET. Los méritos como experta en seguridad informática de esta malagueña nacida en Argentina la colocaban junto a personalidades de la industria como el estadounidense Eduardo Vivas, jefe de producto de Linkedin, o el mexicano Javier Verduras, uno de los jefes de diseño de Tesla. Antelada es investigadora e ingeniera de sistemas informáticos en la División de Seguridad del Laboratorio de Berkeley en San Francisco (organismo del departamento de Energía de Estados Unidos). Con un trabajo de tanta responsabilidad, es fácil imaginar a Antelada como una especie de friky obsesionada desde niña con los ordenadores y pegada a una pantalla, sin embargo, como ella misma ha contado en varias ocasiones, empezó a estudiar ingeniería informática casi de casualidad y no tuvo su primer ordenador hasta que comenzó la carrera universitaria. De hecho, hasta que cruzó al Atlántico para instalarse en San Francisco y estudiar en el City College, la ciberseguridad nunca había estado entre sus principales intereses. Lo suyo hasta entonces era la programación. Aquel viaje, que en principio iba a ser solo de dos años, le cambió la vida y la llevó a trabajar, gracias a la recomendación de un profesor, a un laboratorio del que han salido 13 premios Nobel.

“Soy especialista en penetration testing, explica Antelada, lo que significa ser un hacker pero de manera ética”. O, dicho de otra forma como ella misma reconocía en una entrevista, su trabajo consiste en “pensar como los malos cada vez que enciendo el ordenador”. Debe pensar como ellos pero más rápido para adelantarse a sus posibles ataques. No existe una única explicación de porqué los delincuentes pueden querer acceder a una red como la del laboratorio de Berkley porque la realidad siempre es compleja, pero la española explica una de las claves de los ataques que reciben: “tenemos instrumentos que son muy potentes, como supercomputadores; contamos con los ordenadores más rápidos del mundo. Imagina que eso cae en manos de alguien que lo quiere utilizar para fines criminales. Le estariamos dando acceso a un arma”. Es por eso, explica, que la ciberseguridad es una prioridad para el gobierno de Estados Unidos más allá de la administración que ocupe el poder en cada momento.

Aunque, obviamente, Antelada está orgullosa de sus logros dentro de un mundo tan competitivo y complicado como el de la seguridad informática, hay algo que la inquieta: “en el departamento soy la única mujer… y la primera”. Superar esa masculinización absoluta de un trabajo que ya es esencial actualmente y cuya importancia no dejará de crecer en los próximo años, es uno de los retos que se ha propuesto la ingeniera española. Su aportación para superar esta brecha de género es un proyecto denominado Girls Can Hack, una organización que fundó para dar apoyo a la mujer en el ámbito tecnológico en general, pero sobre todo para que haya una mayor presencia de mujeres en el mundo de la ciberseguridad. Un mundo en el que tienen que luchar a diario contra los estereotipos, en el que están obligadas a trabajar el doble o el triple que sus compañeros varones para que se les reconozca su valía, y en el que además ven ralentizadas y peor pagadas sus carreras. “Es un esfuerzo muy grande para unos frutos muy pequeños”, lamenta Antelada, aunque cree que poco a poco la situación irá cambiando gracias en parte a que la seguridad informática ocupa cada vez un lugar más importante en la sociedad. Un cambio, el de la presencia igualitaria de la mujer, que no solo es justo, sino también imprescindible y necesario para avanzar.

Más sobre Soledad Antelada en Cnet

Edición: Azahara Mígel, Douglas Belisario
Texto: José L. Álvarez