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“Big Van Ciencia”: científicos que hacen el payaso (y están orgullosos de ello)

“Big Van Ciencia”: científicos que hacen el payaso (y están orgullosos de ello)

Por Maruxa Ruiz del Árbol | 20-01-2019

Helena González y Oriol Marimon

Helena González y Oriol Marimon

Big Van Ciencia

Van un neurocientífico, un doctor en bioquímica y un astrofísico… La continuación más habitual a este chiste sería… y comienzan una discusión muy sesuda y aburrida sobre los orígenes del universo. O algo así. Vamos, que no habría chiste. Porque la imagen de los científicos a la que más habituados estamos es la de unos gafotas empollones que se pasan el día mirando por el microscopio cosas muy chiquitillas. Se nos hace raro pensar en que los científicos puedan ser unos cachondos. Y eso que si uno se fija en las celebraciones de los ingenieros de la NASA cuando alcanzan sus objetivos cabría sospechar que, detrás de muchas de esas batas blancas, late un corazón de payaso.

Algunos de esos payasos y payasas se han unido en Big Van Ciencia, un grupo de científicos e investigadores en activo dispuestos a demostrar que la comunicación científica puede ser divertida. Helena González, doctora en Biomedicina, es la directora de esta peculiar banda, uno de cuyos objetivos es “tratar de dar un punto más humano a la ciencia. Que no sea lo que te viene en el libro de texto y te lo tienes que aprender porque así viene en el libro de texto. Si no que detrás de todo eso ha habido mucha gente, cómo se ha llegado a ese conocimiento. Es la única manera de despertar un espíritu crítico”. En su caso tratan de encender ese despertador a través de charlas de formación para el profesorado, colaboraciones con empresas y grupos de investigación, actividades con estudiantes y espectáculos en teatros.

Oriol Marimon, miembro de Big Van Ciencia y doctor en Química Orgánica, cree que “el problema que tienen los científicos o las científicas es que tienen mucho conocimiento dentro. Están dedicando su vida a estudiar esa proteína o ese trocito de ADN. En cuanto pueden contarlo se vuelven locos, tienen unas ganas de explicártelo y te sueltan unas entradas de Wikipedia estupendas”. Es decir, que entiende (y disculpa) que sus compañeros puedan ser lo que coloquialmente se conoce como unos chapas. Lo cierto es que hay pocas actividades humanas en las que se ponga tanta pasión como en la ciencia. Por muy cerebral y precisa que sea la investigación, todo auténtico científico se entrega a sus estudios con el arrebato de un enamorado. El problema viene a la hora de contarlo, porque resulta complicado hacer poesía con bacterias patógenas. Y, si embargo, se puede explicar una investigación de forma amena y divertida. Ese es en realidad el principal objetivo de Big Van Ciencia: fomentar la cultura científica e incentivar las vocaciones, especialmente las femeninas y en las zonas con mayor riesgo de inclusión social. Porque sí, la ciencia puede ser divertida, pero sobre todo la ciencia puede ser una de las principales herramientas para el progreso de la humanidad.

Edición:  Maruxa Ruiz del Árbol | Ainara Nieves
Texto: José L. Álvarez Cedena