ALIMENTACIóN, MUNDO, PLANETA, PREOCUPACIONES GLOBALES, TECNOLOGíA

El científico que convierte la contaminación en comida

El científico que convierte la contaminación en comida

Por Pedro García Campos | 14-01-2018

Juha-Pekka Pitkänen

Juha-Pekka Pitkänen

Científico principal del VTT Center de Finlandia

Una dieta equilibrada debe incluir siempre, además de vitaminas, lípidos y minerales, una buena dosis de carbohidratos y proteínas, elementos indispensables para producir energía en nuestro organismo. Lo normal es que estos carbohidratos y proteínas provengan de cereales o legumbres, excepto las proteínas de origen animal que son obtenidas de carnes, pescados, huevos o productos lácteos. Lo extraordinario es que alguien afirme que puede fabricarlos con uno de los gases de efecto invernadero que más están contaminando en la actualidad el medio ambiente: el CO2 o dióxido de carbono. Solucionar la contaminación y las hambrunas de una sola tacada. Un invento perfecto que suena a idea loca, pero que según Juha Pekka Pitkänen, investigador principal de la Universidad Tecnológica de Lappeenranta en Finlandia “puede que para algunas personas suene a magia, pero en realidad es bastante simple”.

Este proceso “simple” consiste en introducir agua, dióxido de carbono y microbios en un pequeño bioreactor junto a otras sustancias químicas y aplicar electricidad generada por energía solar. Con ello obtienen un material sólido con un perfil nutricional similar a los alimentos básicos, que puede ser utilizado para alimentar animales o como suplemento alimenticio. El resultado, asegura Pekka Pitkänen, es algo similar al tofu por sus propiedades proteícas y también porque “en pequeñas cantidades no sabe a nada”, una característica que comparte con este alimento elaborado a partir de la soja muy extendido en la cocina oriental y utilizado en numerosas dietas vegetarianas. Esta idea, afirma, podría ayudar a solucionar las hambrunas que sufren en muchos lugares donde no se dan las condiciones climáticas para la agricultura, puesto que todos los elementos necesarios para fabricar las proteínas se encuentran en el aire. El proceso de fabricación de este compuesto obtenido a través del CO2 es, además, respetuoso con el medio ambiente y se encuadra dentro de las nuevas formas de producción de alimentos, ya que que no requiere de grandes extensiones de tierra:  “el 50% del territorio del planeta que puede ser habitado son terrenos agrícolas y sólo el 35% son bosques y no podemos superar mucho más ese 50%. Realmente necesitamos desarrollos que sean eficientes en la utilización de las tierras”, asegura Pekka Pitkänen.

En la actualidad el proyecto se encuentra todavía en una fase embrionaria. Son necesarios 15 días para conseguir un gramo de sustancia en unos bioreactores del tamaño de una taza de café. Pero Pekka Pitkänen y su equipo son conscientes de que el suyo es un trabajo espoleado por la urgencia. Millones de seres humanos pueden verse beneficiados por sus avances y también la salud del planeta. Por eso, aceleran: “intentamos movernos rápido. En un año estaremos en una escala de un metro cúbico, y en cinco años entraremos en otra escala de producción. En el primer caso estaremos fabricando un millón de kilos de proteínas al año”.

Edición: Pedro García Campos | Georghe Cirja
Texto: José L. Álvarez Cedena