EDUCACIóN, TECNOLOGíA

Drones impresos en 3D para que los niños se enamoren de la electrónica

Drones impresos en 3D para que los niños se enamoren de la electrónica

Por Azahara Mígel | 24-01-2019

El acrónimo STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, según las siglas en ingles) es una de las palabras de moda. Cada vez que alguien pide soluciones educativas para salir de la crisis, o se pregunta cómo enfrentar las futuras revoluciones digitales, o formula escenarios de profesiones que vendrán, el famoso STEM hace una aparición estelar. ¿Es un simple capricho o una evidencia contrastada? Según un estudio de Ranstad Research en el año 2022 en España serán necesarios 1,25 millones de puestos de trabajo cualificados para afrontar la digitalización y robotización de la gran mayoría de tareas productivas. Podría decirse, entonces, que para evitar que un robot termine por dejarte sin trabajo, lo mejor es aprender a construirlos y programarlos. Curiosamente, aunque se sabe de la necesidad de la formación en STEM para afrontar este gran cambio, el número de licenciados en las carreras de estas ramas no aumenta cada año, más bien al contrario: para el 2021 se espera que se gradúen alrededor de 57.600 estudiantes, una cifra bastante inferior a los 69.113 que lo hicieron en 2016. Un déficit que también se aprecia en el mercado laboral donde, según Adecco, contamos con 60% menos de ingenieros informáticos de los que necesitaríamos actualmente en toda Europa.

Consideradas generalmente materias duras, la ciencia en general (y las matemáticas en particular) han despertado demasiadas veces las antipatías de los más pequeños. Una percepción injusta que oculta, seguramente, una forma de enseñarlas no muy afortunada que, tal vez, haya truncado un buen número de vocaciones. La compañía catalana Bonadrone nace precisamente con el objetivo de despertar vocaciones científicas. Para ello han desarrollado unos kits de construcción de drones que incluyen material docente centrado en el diseño CAD, la impresión 3D, la electrónica o la programación. “Tratamos de acercar las nuevas tecnologías a los centros educativos, que es lo que nos va a generar el potencial del futuro, asegura Alex Cazorla, cofundador de Bonadrone. Actualmente hemos visto que los profesores quieren enseñar nuevas tecnologías, pero muchos de ellos no saben cómo hacerlo. Lo que queremos es proporcionar todas las herramientas para que esto sea posible”. Con ayuda de los docentes los alumnos no solo montarán sus drones, sino que la actividad continúa con la programación del aparato y la inclusión de sensores que les permitan desarrollar distintos proyectos.

Cazorla cree que es necesario un cambio de mentalidad en una forma de educar que se está quedando obsoleta: “Aún se enseña en una sola dirección, es decir, el profesor explica y los alumnos escuchan y creemos que ese no es un buen sistema de aprendizaje”. Ese cambio de sistema que defiende busca que “el protagonista sea el alumno, no el profesor. El profesor tiene que ser una herramienta más del sistema educativo”.

Con la serie “Familias conectadas” queremos saber qué pasa cuando la tecnología se integra en el hogar. Investigar cómo afecta al ritmo de estudios, al ocio, al trabajo, a la cultura… Pero sobre todo cómo modifica las relaciones humanas y qué hacer para que conseguir una interacción natural entre todos los miembros de la familia y las máquinas.

Edición:  Azahara Mígel | Cristina del Moral
Texto: José L. Álvarez Cedena

Temas: DIY, Drones, Scratch