PREOCUPACIONES GLOBALES, TECNOLOGíA

El combustible del futuro: aviones que funcionan con microalgas

El combustible del futuro: aviones que funcionan con microalgas

Por Pedro García Campos | 01-04-2018

Carlos Rodríguez-Villa

Carlos Rodríguez-Villa

Director General de AlgaEnergy

De tanto repetirlo ya es casi un lugar común: “En unos años, todos comeremos algas”. La frase se escucha en informativos de televisión, ocupa titulares en periódicos, se difunde por redes sociales y termina siendo pronunciada por alguien -no necesariamente con una autoridad científica que lo avale- en una comida familiar. A grandes rasgos todos sabemos lo que son las algas, aunque nuestro conocimiento se limite a las que se nos enredan en los pies en las playas o las nori que se utilizan para enrollar el sushi. Pero las algas marinas son un grupo de organismos muy heterogéneo, compuesto por decenas de miles de especies y presentes en todo el planeta. En algunos lugares forman parte de la gastronomía desde hace mucho tiempo (hay países asiáticos que las cultivan desde el siglo IV), y en otros se están introduciendo poco a poco como es el caso de España. Miguel Herrero, investigador del CSIC y autor del libro Las algas que nos comemos, cree que “son el alimento del futuro”, pero va más allá al considerar que “las algas son ahora mismo una fuente casi inagotable de propiedades”. Y no todas esas propiedades tienen que ver con la alimentación.

Efectivamente, ahora mismo hay en marcha investigaciones que sitúan las algas como un posible combustible, como depuradoras de agua, como sumidero de CO2… y multiplican sus utilidades en campos tan diversos como la farmacología o la producción de celulosa para papel, entre otras. Carlos Rodríguez-Villa, director general de AlgaEnergy, confirma estas expectativas: “Estamos hablando de una materia prima que es inagotable, que es sostenible, que beneficia al medio ambiente al cultivarla porque captura CO2 y además tiene el mayor contenido proteico del planeta”. AlgaEnergy es una compañía española dedicada a la investigación con microalgas que desde el año 2007 ha venido desarrollando distintos productos destinados a la acuicultura, la agricultura, la nutrición humana y animal, la cosmética y los biocombustibles. Precisamente dentro de este último terreno, la planta que tiene la compañía en la T4 del aeropuerto de Madrid Barajas, es una ejemplo de las grandes ventajas que las algas pueden aportar para la aviación en un futuro de energías limpias. De hecho, como indica María Segura, directora técnica de AlgaEnergy, su combustible ya tiene las condiciones “apropiadas, pero tenemos que seguir trabajando en minimizar los costes de producción”.

Puede que, efectivamente, todavía sea caro conseguir que los aviones vuelen con combustibles provenientes de algas, pero terminará por ser viable porque, como asegura Rodríguez-Villa, la denominada economía circular dentro de la que se enmarca AlgaEnergy “se dedica de manera prioritaria a buscar soluciones para las graves crisis que tiene que enfrentar la humanidad”. Y una de ellas es, sin duda, conseguir conjugar nuestras necesidades con la vida en el planeta.

Edición: Pedro García Campos | Mikel Aguirrezabalaga
Texto: José L. Álvarez Cedena