GAMING, TECNOLOGíA

El museo donde jugar al Pac-Man como en los ochenta

El museo donde jugar al Pac-Man como en los ochenta

Por Alonso Trenado | 07-01-2020

Alonso Trenado

Alonso Trenado

Reportero de El Futuro es Apasionante

En su libro La gran historia de los videojuegos, Steven L Kent cita a Eddie Adlum (pionero en el periodismo de máquinas recreativas y ocio electrónico) para explicar el gran éxito de uno de los títulos míticos de la industria: “En 1978 Taito sacó Space Invaders en Japón. Tuvo un éxito tan rotundo en aquel país que muchas tiendas de verduras y otros pequeños comercios dejaron de lado sus productos y dedicaron todo el espacio de sus locales a Space Invaders. En total en todo el mundo se construyeron al menos 300.000 máquinas de Space Invaders, incluyendo imitaciones”. Una leyenda de la que nunca se ha podido probar su veracidad absoluta, por más que lleve casi cuatro décadas circulando, asegura que el gobierno japonés tuvo que aumentar en 1979 la producción de monedas de cien yenes porque la población del país asiático sufría tal fiebre por el videojuego que utilizaba todas las disponibles en estas máquinas recreativas. Real o inventada, la anécdota ilustra a la perfección la pasión que despertaron aquellos primeros videojuegos de finales de los setenta y los ochenta del siglo pasado. Tanto es así que muchos de sus gráficos forman parte de la cultura popular y todavía hoy pueden verse camisetas con el Pac-Man, pintadas con los marcianos del Space Invaders o referencias gráficas del Tetris. Otra prueba de que su influencia trasciende la pantalla para convertir aquellos juegos en elementos icónicos. Títulos como los ya mencionados y otros muchos como Mortal Kombat, Donkey Kong o Out Run, por citar solo un puñado de ellos, provocaron que toda una generación se enamorara de los videojuegos; generación que poco después daría el salto a los primeros ordenadores personales preparados para jugar y a las primeras consolas domésticas.

Sin duda, uno de los que corrió muchas tardes (con su moneda de 25 pesetas apretada en el puño) en dirección a los recreativos o al bar del barrio para pasar un buen rato con la nariz pegada a la pantalla fue José María Litarte, presidente en la actualidad del Museo del Arcade Vintage de Ibi, Alicante. Como su nombre indica, el museo es un verdadero templo de aquellas maquinitas que hicieron disfrutar a millones de chicas y chicos en todo el planeta. Visitar sus instalaciones es hoy un auténtico regalo para los nostálgicos que podrán recordar sus horas en bares y recreativos (pero sin el humo de los cigarrillos ni el macarra de turno insistiendo en pasarte el monstruo), pero también una lección de historia para todos los aficionados a los videojuegos, puesto que el museo, además de su labor expositiva, realiza también una importante tarea pedagógica. Para traer el recuerdo de aquellos arcades míticos, Alonso Trenado ha estado con Litarte en Ibi y se ha atrevido, además, a retarle a una partida…

Edición: Alonso Trenado | Noelia Núñez | Juanja Torres
Texto: José L. Álvarez Cedena