TECNOLOGíA

Ya puedes tener en tu casa el ordenador de ‘Minority Report’ y ‘Iron Man’

Ya puedes tener en tu casa el ordenador de ‘Minority Report’ y ‘Iron Man’

Por Iván F. Lobo | 12-11-2015

John Underkoffler

John Underkoffler

CEO de Oblong Industries

Vale, los ‘precogs’ molaban. El Lexus 2054 era un cochazo. La cabeza rapada de Samantha Morton le otorgaba una inquietante y extraña belleza. Y Tom Cruise se las ingeniaba para volver a concitar -en una misma película- tantas antipatías como apasionados defensores, confirmándose como el único actor capaz de resultar convincente como héroe de acción y sex-symbol con 1,70m raspados de estatura. Pero de lo que todo el mundo hablaba cuando salía del cine tras ver “Minority Report” era del ordenador que manejaba John Anderton. El mérito de que los espectadores comenzaran a realizar algo parecido al Tai Chi para explicar a sus amigos lo alucinante de aquel interfaz no fue de Steven Spielberg, director de la película, sino del creador de aquella idea: John Underkoffler.

Obviamente, la pasión de Underkoffler por el diseño y la tecnología no había comenzado en 2002 con aquel encargo. Mucho antes, cuando era un estudiante de primaria, consiguió que sus compañeros de colegio pasaran un buen rato gracias a un primitivo videojuego diseñado para el Apple II Plus, que consistía en disparar volutas de humo a la cabeza flotante de su profesor de informática. Desde entonces y hasta hoy no ha dejado de imaginar cómo podemos trabajar con los ordenadores para que estos sean más amigables y eficientes.

El objetivo de Underkoffler a través de su empresa Oblong es conseguir que el ordenador de Minority Report termine instalado en nuestras casas. Mezzanine, su creación, es lo que él denomina una “computadora arquitectónica”, puesto que su espacio de trabajo no se limita a un monitor. Mezzanine convierte una habitación en un interfaz que integra un sistema operativo capaz de interpretar el espacio al igual que lo hacemos los humanos. Sus aplicaciones, además de indudablemente atractivas, permiten que nos relacionemos con objetos digitales exactamente igual que lo hacemos en el mundo real. De esta forma las barreras espaciales para el diseño desaparecen no únicamente en el plano teórico como hasta ahora, sino también en el físico. La generalización de este tipo de interfaz de usuario está, según Underkoffler, a la vuelta de la esquina y esto traerá una verdadera revolución en la forma en que nos comunicamos con las máquinas recuperando la esencia que nunca debe perder la tecnología: estar al servicio de las criaturas creativas que somos los seres humanos.