CREATIVIDAD, MúSICA, TECNOLOGíA

Escribir código en directo puede ser todo un espectáculo

Escribir código en directo puede ser todo un espectáculo

Por Pedro García Campos | 18-03-2019

Alejandra Cárdenas

Alejandra Cárdenas

Directora conferencia internacional Live Coding

El físico y matemático Freeman Dyson escribió “el software sigue siendo en gran parte una industria artesanal”. El británico está considerado uno de los primeros teóricos de una tendencia denominada software artesanal, que cuenta con un número de seguidores cada vez mayor y con su propio manifiesto, en el que aseguran que su objetivo es elevar “el listón del desarrollo de software profesional practicando y ayudando a otros a aprender el oficio”. Una filosofía que relaciona a los programadores con los antiguos gremios medievales y que busca dotar de dignidad y sentido de pertenencia a la profesión. Para dejarse de paráfrasis e ir al grano, uno de los seguidores de este movimiento lo expresó en un blog muy conocido con una frase rotunda: “estamos hartos de escribir mierda”. Los artesanos del software quieren que su código no solo funcione, sino que también esté bien diseñado. Es decir, que sea hermoso, lo que relaciona las líneas de código con… por ejemplo… el cristal de Murano en Italia o la plata de Taxto en México. Habitualmente consideramos que las piezas producidas de forma artesanal tienen mayor valor porque son el resultado de un trabajo delicado y preciso. Y nos gusta ver su proceso de fabricación, porque es donde apreciamos la verdadera dimensión de las mismas.

Algo así es lo que ocurre con el denominado live coding, una práctica que en palabras de la compositora colombiana Alexandra Cárdenas “consiste en programar el computador enfrente del público para hacer música o visuales. Es una mezcla entre programador y artista”. El movimiento live coding es una práctica que consiste en modificar algoritmos con un fin creativo delante de una audiencia física o virtual. Distintos ámbitos de la creación artística como la música, los audiovisuales, la robótica o la danza se han adentrado en esta posibilidad, convirtiéndola en un fenómeno que cuenta cada vez con un mayor número de seguidores. Aunque sus primeras expresiones nacieron en entornos universitarios del Reino Unido hace más de dos décadas, ha sido en los últimos años cuando ha ganado un mayor protagonismo gracias a que lleva en su propia concepción la filosofía del código abierto y el movimiento Do It Yourself.

Aunque en un principio la descripción del live coding pudiera sonar como terreno exclusivo para especialistas, Alexandra Cárdenas defiende que todo el mundo puede disfrutar de ello, de igual manera que no es necesario saber cómo funciona un piano para poder apreciar la interpretación de un pianista. Algo similar ocurre cuando se ve a un live coder escribir sus líneas de código para crear música o imágenes. Y, aunque, en definitiva lo que se busca es la creación de algo bello que permita expresar emociones o pensamientos (como con cualquier obra de arte), lo más importante según Cárdenas es la filosofía que subyace en el live coding y que “tiene que ver con la filosofía hacker. Cada persona es valorada por lo que hace, no por cómo se viste, no por la edad que tenga, o por el estatus social al que pertenezca”.

Edición:  Pedro García Campos | Cristina López
Texto: José L. Álvarez Cedena