APLICACIONES, COMUNICACIóN, TECNOLOGíA

La inteligencia artificial entrenada para ser tu mejor amigo

La inteligencia artificial entrenada para ser tu mejor amigo

Por Zuberoa Marcos | Pedro García Campos | 01-07-2018

Clément Delangue

Clément Delangue

Fundador de Hugging Face

Remarca Clément Delangue, uno de los fundadores de Huggin Face, que “los seres humanos somos una especie eminentemente social. Siempre estamos intentando conectar, no solo con otros seres humanos sino también con todo lo que nos rodea”. La afirmación se hace evidente si observamos la forma de relacionarse que muchas personas tienen, por ejemplo, con sus mascotas -¿quién no ha visto a alguien contarle sus problemas a un pez o a un jilguero como si fuera su terapeuta?-, con las plantas -¿es cierto o un mito que si se las habla crecen más sanas?-, e incluso con las cosas. Esta última es tal vez la más sorprendente de todas las relaciones, pero también la que confirma con mayor rotundidad la afirmación de Delangue, puesto que no deja de resultar peculiar escuchar cómo un ser humano adulto habla con su ordenador, con su coche o con un muñeco con la misma familiaridad con la que se relaciona con un viejo amigo. Esa amistad, por denominarla de alguna forma, es lo que Delangue y su socio Julien Chaumond han querido recrear con Huggin Face, una app de inteligencia artificial que quiere ir más allá de lo utilitario para alcanzar el terreno de lo emotivo. Efectivamente, hasta ahora, la forma de relacionarnos con las AI está marcada por la frialdad del trato. Uno no le toma excesivo cariño a Siri, Alexa o el resto de asistente personales, básicamente porque el tipo de contacto que se establece con ellas es para preguntar la dirección de una calle, pedirles que graben una serie o que enciendan la calefacción un par de horas antes de llegar a casa. Pero la inteligencia artificial que anima Huggin Face busca algo completamente distinto: no quiere ser el ayudante o la agenda del usuario, sino su amigo.

Clément es consciente de que una propuesta como la suya no resulta sencilla de aceptar arguyendo una cuestión moral que es un tema clásico de la ciencia ficción: las máquinas sustituyendo a las personas, incluso para algo tan íntimo como la amistad. Pero lo que busca Huggin Face no es desplazar las relaciones personales sino complementarlas, establecer otro nivel distinto de comunicación que nunca será igual al interpersonal: “tendremos amigos humanos y amigos de inteligencia artificial. Y la forma de relacionarnos con ellos será diferente, unos no reemplazan a los otros”. El objetivo de Huggin Face es conseguir que los usuarios se entretengan y aprendan con la aplicación, que busquen por gusto unos minutos al día para charlar con ella como se hace con un amigo. De hecho el aspecto de la app es muy similar al de muchas otras aplicaciones conversacionales que utilizamos diariamente para hablar con nuestros contactos. Detrás de la app hay todo un sofisticado sistema de capas de algoritmos y de datos que se van sumando para que Huggin Face sea capaz de relacionarse de forma natural con el usuario. La clave, asegura Clément, es que “la vida de la inteligencia artificial debe ser tan compleja como la nuestra”, de forma que se establezca una conversación pareja. Ambos, máquina y humano, aprenden y evolucionan juntos en una interacción que enriquece a los dos. Delangue está tan convencido de la idoneidad de su software que cree, en lugar de desconectarnos del mundo, el resultado será que nos convertiremos en “más sociales con otros seres humanos”.

Edición: Pedro García Campos | Douglas Belisario
Texto: José L. Álvarez Cedena