CREATIVIDAD, CULTURA, TECNOLOGíA

La tecnología que hace posible la magia del Teatro Real

La tecnología que hace posible la magia del Teatro Real

Por Noelia Núñez | 03-03-2020

Natalia Sprenger

Natalia Sprenger

Reportera El Futuro es Apasionante

En una cita atribuida a Oscar Wilde, el gran dramaturgo y novelista británico afirmaba considerar “el teatro como la más grande de todas las formas de arte, la forma más inmediata en que un ser humano puede compartir con otro el sentido de lo que significa ser un ser humano”. Puede que esa sea la causa de que una disciplina artística tan antigua haya conseguido trasladarse hasta nuestros días y siga levantando pasiones en todo el planeta. O, tal vez, la permanencia en el tiempo se deba a que -en algún sustrato de nuestra memoria- sigamos reconociendo el origen místico (relacionado, por ejemplo, en la Antigua Grecia con los cultos órficos y a Dionisos) del teatro. En todas las latitudes y en todas las culturas, hay tradiciones teatrales que, a través de la voz y el cuerpo, transmiten historias. Y algunas de las mentes más prodigiosas de la historia de la Humanidad han puesto su talento al servicio del teatro: de Sófocles a William Shakespeare pasando por Bertold Brecht o Arthur Miller. Todos ellos han tratado de retratar en el espacio de un par de horas las pasiones, miedos, anhelos y esperanzas de sus semejantes. Han buscado conmover, provocar, divertir o hacer reflexionar. Y los mejores lo han conseguido con tanta eficacia que textos escritos y representados por primera vez hace cientos de años suenan hoy tan actuales como entonces.

Pero aunque los versos y los cuerpos en movimiento sean suficientes, aunque la desnudez de los textos y la emoción de las voces sustenten las mejores obras, hay todo un campo teatral, el de la escenografía, que multiplica la magia. En el caso del teatro Real de Madrid, inaugurado en 1850, parece que sus primeras escenografías (recursos pintados que ya no se conservan) eran genéricas, algo habitual en la época para que pudieran ser utilizadas en varias óperas, y fueron realizadas por un prestigioso escenógrafo, el francés Henri Philastre. Desde entonces, desde la tecnología se ha incorporado a las soluciones teatrales y los papeles, maderas y sogas han dado paso a un verdadero despliegue técnico que, en el caso del Real, ha desembocado en una de las cajas escénicas más avanzadas de Europa. Sus innovadores recursos permiten trabajar en varias escenografías al mismo tiempo e intercambiarlas en un tiempo récord. Natalia Sprenger ha estado el el teatro madrileño con sus responsables para mostrarnos cómo se hace la magia.

Edición: Noelia Núñez | Cris López | Juanja Torres
Texto: José L. Álvarez Cedena