APLICACIONES, PREOCUPACIONES GLOBALES, TECNOLOGíA

Esta app hace que limpiar el planeta se convierta en un juego

Esta app hace que limpiar el planeta se convierta en un juego

Por Zuberoa Marcos | Pedro García Campos | 17-05-2018

Jeff Kirschner

Jeff Kirschner

Creador de Litterati

Un pequeño gesto, una acción aparentemente insignificante, puede marcar un punto de inflexión. Recoger, por ejemplo, una colilla de cigarrillo del suelo para llevarla a una papelera. Convertir ese acto, realizado en un primer momento como ejemplo para un niño, en una foto para compartirla en redes sociales. Que esa foto termine siendo tendencia. Y que la tendencia dé lugar a una aplicación móvil que gana usuarios a diario. Eso es Litterati, un gesto que aspira a ser relevante.

El creador de Litterati es Jeff Kirschner, quien cree que el impacto positivo de su idea puede ayudar a gestionar uno de los grandes problemas que afrontan nuestras sociedades: la gran cantidad de residuos que generamos. Semejante creencia podría situarle en el equipo de los iluminados, que no siempre es el más equilibrado para dejar las cosas importantes en sus manos. Pero el éxito de Kirschner radica en que ha convencido a cerca de 100.000 personas en decenas de países del mundo de que Litterati es útil. Y eso, obviamente, la convierte en útil. CNN llegó a titular: “¿Puede un basurero virtual solucionar el problema de la basura en el mundo?”. Tal vez no solo, pero sin duda que su aporte puede terminar siendo importante si continúa creciendo.

Lo que propone Litterati es que todos imitemos aquel primer gesto de Kirschner, tomemos fotos de restos de basura, los etiquetemos y después los compartamos en la aplicación con las coordenadas GPS exactas. De esta forma se va elaborando un mapa dinámico de los desechos que generamos. Así podemos saber (gracias a las etiquetas) que si hablamos de basura, el plástico es lo que gana por mucho, y que los suelos de nuestras ciudades y campos también están repletos de colillas, papeles, latas, botellas o pajitas para beber. Pero lo que está resultando mucho más efectivo (saber que el plástico se ha convertido en una grave amenaza ya es un territorio común) es percatarse de que en las etiquetas de los restos de basura, junto al material, aparecen los nombres de algunas marcas. Nombres de empresas multinacionales y poderosas a las que la gente empieza a apelar directamente para preguntarles si van a hacer algo al respecto.

Desde su lanzamiento hace un año Litterati ha multiplicado por tres sus cifras y sus perspectivas apuntan a un crecimiento continuado. Hace poco más de un mes salió la segunda versión de la aplicación (de descarga gratuita igual que la anterior) que incluye algunas mejoras como un etiquetado más eficaz o la posibilidad de crear clubes dentro de la app para trabajar en equipo con amigos o compañeros de clase.

A pesar del éxito, Kirschner cree que les queda mucho camino por recorrer y que el verdadero poder de Litterati está en la información que los usuarios proporcionan al compartir sus fotografías: “Puesto que estamos recogiendo una enorme cantidad de datos, podemos empezar a hacer modelos predictivos. Entender qué vamos a ver en un momento determinado en un punto determinado”. Una posibilidad que coloca a Litterati en el terreno de las ciudades inteligentes y los movimientos colaborativos. “Cada lugar del planeta tiene lo que nosotros llamamos una huella de basura diferente. Lo que encontramos en las calles de Tokio es muy diferente a lo que encontramos en las calles de México DF”, continúa Kirscher, lo que significa que la recogida y el tratamiento de los residuos urbanos debe ser diferente. Pero, sobre todo, lo que Kirschner tiene claro es que la solución a cualquiera de los retos globales a los que nos enfrentamos en este comienzo del siglo XXI pasa por la colaboración entre el mayor número de personas posible. Esa, cree, es la fuerza de su idea: “Si puedes ofrecerle a la gente una solución realmente sencilla a un problema, y enfoca este problema desde una perspectiva completamente diferente… entonces tal vez tengas la posibilidad de hacerles participar”.

Edición: Pedro García Campos | Cristina del Moral
Texto: José L. Álvarez Cedena