CIENCIA, PREOCUPACIONES GLOBALES, TECNOLOGíA

Long Now Foundation: preocupados por el futuro de los próximos 10.000 años

Long Now Foundation: preocupados por el futuro de los próximos 10.000 años

Por Noelia Núñez | Maruxa Ruiz del Árbol | 24-07-2018

Alexander Rose

Alexander Rose

Director ejecutivo de la Fundación Long Now

Si usted escribe el año en curso utilizando cinco dígitos -es decir, pone 02018- la gente tenderá a corregirle, con delicadeza o condescendencia. Los más discretos no dirán nada, pero le mirarán con ese gesto ligeramente hosco que se reserva para los histriones. Lo que nadie sospechará es que las cinco cifras tienen un sentido: sirven para evitar el error que se producirá en los sistemas informáticos dentro de unos 8.000 años (concretamente cuando llegue el 1 de enero del 10.000) por falta de previsión. Esa es la decisión que tomaron los fundadores de The Long Now Foundation, una organización creada para incentivar el pensamiento a largo plazo frente a la aceleración cultural que sufrimos en la actualidad. Como ellos mismos explican nuestra civilización vive revolucionada en un lapso de atención “patológicamente corto”. La aceleración tecnológica, el corto plazo de los mercados en la economía, los ritmos electorales e incluso la propia vida personal aumenta en sus pulsaciones. Desde la Long Now Foundation creen que necesitamos “algún tipo de correctivo que equilibre esta miopía: algún mecanismo o mito que amplíe la mirada y la responsabilidad a largo plazo, donde “a largo plazo” se mida al menos en siglos” escribe Stewart Brand, uno de sus fundadores.

Ese elemento mitológico bien podría ser -por sus dimensiones y la arbitrariedad de la decisión- el gigantesco reloj que la fundación está construyendo en una cueva excavada en Texas. The 10.000 Year Clock mide más de 150 metros y funcionará durante los próximos 10.000 años. Ninguno de nosotros estará aquí para escuchar las melodías -siempre distintas, jamás repetidas- que interpretarán sus campanas. La idea del reloj es del ingeniero Danny Hillis, otro de los miembros fundadores de la organización junto al músico británico Brian Eno (el responsable del término “long now”, traducible como “largo ahora” que da nombre a la fundación”. La idea de Hillis, más allá de ser una impresionante demostración de ingeniería, es una metáfora del futuro, de la posibilidad de alargar la mirada para tener confianza en que superaremos estos tiempos convulsos. En un artículo en la revista Details, el escritor y premio Pulitzer Michael Chabon se preguntaba acerca del reloj: “Si el reloj funciona como está previsto que lo haga, ¿cree que habrá un ser humano cerca para comprobarlo, para llorar su destrucción, admirar su trabajo, su fiabilidad o su inmensa antigüedad? ¿Qué habrá dentro de cinco mil años a partir de hoy, o incluso dentro de cinco o de cien? ¿Pueden ampliar el horizonte de sus expectativas para nuestro mundo, para nuestras complejas de civilizaciones y culturas, más allá de la vida de sus propios hijos, de las próximas dos o tres generaciones? ¿Pueden imaginar la supervivencia del mundo?”.

Un reloj gigantesco enterrado en una montaña y un pequeño disco de titanio con 1.500 lenguas impresas que reposa en un cometa a miles de kilómetros de nuestro planeta (Proyecto Rosetta). Las ideas de The Long Now no están pensadas para dejar indiferente a nadie. Habrá quien considere que se trata de simples caprichos de un puñado de geeks (y algún millonario) con ganas de llamar la atención. Pero sólo por animar a que todos nos hagamos las preguntas que lanzaba Michael Chabon, sus proyectos ya tendrían sentido; porque el futuro comenzará a ser cuando empecemos a imaginarlo.

Edición: Noelia Núñez | Maruxa Ruiz del Árbol | Cristina López
Texto: José L. Álvarez Cedena