ASTRONOMíA, CIENCIA, EDUCACIóN, TECNOLOGíA

Lucas ‘Skywalker’ Álvarez, un aficionado “cum laude” a la tecnología

Lucas ‘Skywalker’ Álvarez, un aficionado “cum laude” a la tecnología

Por Azahara Mígel | 07-09-2018

Cuando Lucas Álvarez nació los fans de Star Wars celebraban que el episodio dos de la saga (la película que se estrenó en quinto lugar) titulado El ataque de los Clones había recuperado parte de las esencias de las tres primeras cintas del universo creado por George Lucas y la continuidad de las aventuras de Luke y compañía parecía garantizada. Hoy, 16 años después, se acaba de estrenar Solo y Disney, propietaria de los derechos, ya ha anunciado nuevos títulos para los próximos años. Una buena noticia para este adolescente madrileño que ha heredado de sus padres, al menos, dos cosas: la pasión por Star Wars (su nombre le delata) y por la tecnología. Lo primero lo demuestra cuando sopla en su trompeta la Marcha Imperial que compuso John Willians. Lo segundo cuando enseña el sistema que ha diseñado para monitorizar las clases de su instituto y poder controlar a distancia la temperatura de las aulas, las luces o el cierre de las puertas. Pero su idea tiene otras utilidades: “si una persona falta a clase porque está enferma, con esta placa podemos hacer una retransmisión en directo a través de Internet. Así puede escuchar lo que dice el profesor y lo que pone en la pizarra a distancia”, explica Lucas.

Lucas forma parte del Programa para Enriquecimiento Educativo para Alumnos de Altas Capacidades (PEAC) de la Comunidad de Madrid. Este programa busca contribuir al desarrollo de las capacidades especiales que muestra un porcentaje de los alumnos de las educaciones primaria, secundaria y bachillerato. Y, además, ayudar a la evolución de su personalidad fomentando el pensamiento divergente y la creatividad, buscando contextos de aprendizaje enriquecidos, auspiciando el trabajo en equipo y aplicando un enfoque multidisciplinar en el que se valore especialmente la diversidad. Valores que Lucas no solo ha aprendido en el programa sino que vienen -como su nombre, como su pasión tecnológica- cargados desde casa. Junto a su madre, María, ingeniera, colabora en una asociación de robótica que constituyeron por hobby y donde “empezó de alumno conmigo y ahora está de profe”, cuenta María sin ocultar su orgullo. Aquí, como si fuera un joven jedi adelantado puede instruir a los pequeños padawanes y encontrar ideas originales: “trabajas con niños, te lo pasas bien y aprendes porque de ahí puedes sacar cosas que no se te habían ocurrido”.

Uno de los proyectos más ambiciosos que ha afrontado Lucas hasta la fecha es la sonda estratosférica que lanzó al espacio hace algunos meses junto a sus compañeros del PEAC en el I.E.S. de Alcalá de Henares, en Madrid. El dispositivo era un cubo de poliespán protegido con un aislante térmico para evitar que se dañara el interior, donde colocaron distintos sensores, las baterías, una cámara de vídeo y una radio baliza para localizar la sonda a su caída. Meses de trabajo donde todos pudieron poner a prueba lo aprendido durante el curso y darse cuenta de que los conocimientos teóricos, de pizarra, pueden servir para contruir algo tan emocionante y que además funciona. Aunque Lucas no tiene claro que será de él dentro de 30 años, no puede imaginar su futuro sin estar ligado al mundo de la tecnología. Eso sí… siempre en el lado luminoso de la Fuerza.

Con la serie “Familias conectadas” queremos saber qué pasa cuando la tecnología se integra en el hogar. Investigar cómo afecta al ritmo de estudios, al ocio, al trabajo, a la cultura… Pero sobre todo cómo modifica las relaciones humanas y qué hacer para que conseguir una interacción natural entre todos los miembros de la familia y las máquinas.

Edición:  Azahara Mígel, David Giraldo
Texto: José L. Álvarez Cedena