ROBóTICA, TECNOLOGíA

“No hace falta ser Terminator, ya somos ciborgs.” Amber Case, antropóloga digital

“No hace falta ser Terminator, ya somos ciborgs.” Amber Case, antropóloga digital

Por Noelia Núñez | 29-05-2018

Amber Case

Amber Case

Cíborg antropóloga

“Mark Weiser, líder visionario de la computación, muere a los 46 años”. Así tituló John Markoff la necrológica que firmó el 1 de mayo de 1999 en el New York Times glosando los logros de un gigante de la informática fallecido demasiado pronto. Weiser, creador del concepto computación ubicua (la integración de la informática en diversos objetos cotidianos, independizándola de la imagen del ordenador de escritorio), tendría hoy 65 años y habría vivido lo suficiente como para darse cuenta de que muchas de las cosas que vaticinó ya son realidad. También para corroborar que su advertencia acerca de la dependencia tecnológica (“El recurso más escaso en el siglo XXI no será la tecnología. Será la atención”) es hoy más necesaria que en los años noventa cuando fue formulada. Amber Case no había comenzado el instituto cuando murió Weisner -tenía apenas 12 años- pero hoy le cita para explicar cuál es su visión sobre la tecnología: “No necesitamos dispositivos inteligentes -asegura- necesitamos gente inteligente”.

En su caso la inteligencia es una cualidad ejercitada desde que era una niña y su padre le leía en la cama el clásico La evolución de la conciencia, del psicólogo Robert Ornstein. Con cuatro o cinco años le explicó rudimentariamente qué era un agujero de gusano y, aseguró Amber Case a la publicación digital Fast Company, “he pensado en ello cada noche de mi vida”. Case, que creció siendo una apasionada de las ciencias y las matemáticas, descubrió camino de la universidad que una de las cosas más complejas de entender era la gente que la rodeaba. Y por eso encaminó sus pasos hacia la sociología y la antropología, para intentar desentrañar ese gran misterio. Hoy es una de las mayores expertas mundiales en el pantanoso terreno de la interacción entre el ser humano y la tecnología. Porque no hay una materia más contradictoria en este inicio del siglo XXI que la relación que mantenemos con los aparatos que nos rodean y de los que dependemos a diario. Si hablamos de tecnología, siempre habrá quien considere que hay demasiada… o demasiado poca. Ángel y demonio. Case, que ha acuñado el término “tecnología tranquila” para defender que los dispositivos que nos rodean nunca debería ser intrusivos, considera que todos “somos ciborgs cada vez que nos despertamos y echamos mano del teléfono antes de mirar a la persona que está tumbada a nuestro lado”.

Kris Krug, periodista y divulgador, creee que “Amber viene del futuro. Ha regresado para ayudarnos a imaginar cómo tenemos que pensar”. Si es así, incluso metafóricamente, estaría siendo ella misma protagonista de uno de esos agujeros de gusano que tanto le fascinan. Mientras el misterio se dirime, Case continúa investigando y publicando sus reflexiones y, a pesar de las advertencias que lanza, estas son eminentemente optimistas con respecto a la tecnología: “La tecnología es neutral. Todo depende de cómo la utilices. Necesitamos tecnología que trabaje para nosotros a largo plazo, que funcione incluso cuando falla, y que sea diseñada en malas condiciones. De esta forma la gente será más feliz”.

Edición: Noelia Núñez | Douglas Belisario
Texto: José L. Álvarez Cedena