TECHFUN, TECNOLOGíA

Un laboratorio de barrio para que puedas fabricar cualquier cosa

Un laboratorio de barrio para que puedas fabricar cualquier cosa

Por Natalia Sprenger | Noelia Núñez | 26-01-2020

Natalia Sprenger

Natalia Sprenger

Reportera El Futuro es Apasionante

Para explicar lo que es un FabLab (Fabrication Laboratory) se puede echar mano de la definición más romántica (o política) y afirmar que se trata de un lugar en el que “democratizar la tecnología y empoderar a los ciudadanos con el objeto de hacer un cambio a nivel de producción”, según las palabras de Santiago Fuentemilla, coordinador de Future Learning en Fab Lab Barcelona, centro de investigación, educación, diseño y fabricación digital en el Institut d’Arquitectura Avançada de Catalunya (IAAC). Pero también se puede apelar a una mirada más economicista y aceptar la definición de la revista Forbes, que resumió el objetivo de los FabLabs parafraseando la famosa cita de los peces y la pesca: «Dale un gadget a un hombre y habrás satisfecho sus necesidades tecnológicas por un día. Enséñale a fabricar gadgets, y podrás alimentarle por sí mismo -y a un pequeño grupo de inversores- de por vida».

El concepto de crear espacios cercanos al ciudadano donde a través de tecnologías digitales y sofisticadas máquinas se puedan crear diferentes objetos nació a comienzos de este siglo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. La idea parte de Neil Gershenfeld, director del Center for Bits and Atoms del MIT, quien ha reconocido que jamás pensó que el laboratorio iniciado en 2001 iba a convertirse en una red con más de 1000 centros, completamente autónomos pero unidos por una misma filosofía. Los FabLabs de todo el mundo están impulsados por el espíritu del DIY (Do It Yourself, hazlo tú mismo) y el software libre, una forma de compartir y hacer crecer el conocimiento. El acceso a los FabLabs es, por lo tanto, universal y la gente que se acerca a ellos puede fabricar cualquier cosa (siempre que no sea dañina) e investigar por sí sola, aunque en muchos de ellos los proyectos de educación tienen un peso significativo.

Natalia Sprenger ha visitado el Fab Lab Barcelona y allí ha comprobado en primera persona tanto esa filosofía ciudadana que lo anima como la capacidad y precisión de sus máquinas. Como por ejemplo el brazo robótico creado por el Máster en Robótica y Construcción Avanzada o el proyecto Creative Food, ambos del Advanced Architecture Group de IAAC.

Edición: Maruxa Ruiz del Árbol | Noelia Núñez | Ainara Nieves
Texto: José L. Álvarez Cedena

Temas: DIY, Tecnología